Fracturas supracondíleas de codo

Las fracturas supracondíleas del húmero en los niños, representan del 3-16% de todas sus fracturas. Son las fracturas más frecuentes por detrás de las fracturas de radio distal. Se dan en niños de 5 a 8 años con más frecuencia y el brazo izquierdo se afecta más que el derecho. 

 

Se trata de una fractura de la parte más superior del codo que se debe a un mecanismo de caída apoyando el brazo; fractura en extensión. Algunos pacientes podrán tener fracturas en flexión por caída sobre el codo doblado, muchos menos frecuentes que las primeras. 

Las fracturas en extensión se clasifican según la clasificación de Gartland. 

 

Las fracturas Gartland I son fracturas no desplazadas que se pueden tratar con un yeso durante 4 semanas. 

 

Las fracturas Gartland II se trataran e forma ortopédica con yeso o quirúrgica según la edad y el desplazamiento. 

 

Las fracturas Gartland III se trataran de forma quirúrgica. 

Estas fracturas pueden presentar lesiones nerviosas de entrada en un 5% de los pacientes. Las lesiones nerviosas más frecuentes son las del nervio cubital y radial. Tendrán dificultad para levantar los dedos o para hacer la pinza entre pulgar y índice. En menos de 1% podemos encontrar lesiones vasculares con pérdida de riego sanguíneo a la mano.

 

El tratamiento quirúrgico consiste en la reducción de la fractura de forma cerrada (sin hacer heridas) y la síntesis con agujas de Kirschner. Se colocan unas agujas para aguantar la fractura en la posición correcta. Estas agujas van por fuera de la piel pero por dentro del yeso. Se quitan en la consulta con el yeso al mes de la fractura, se estiran sin anestesia y no duele.

 

Algunas fracturas por su poca estabilidad (fracturas Gartland IV) se tienen que abrir para poder reducirlas. Es decir, hay que hacer herida para ver la fractura y colocarla en su sitio. Luego se colocaran unas agujas y un yeso.

 

Será muy importante que el yeso se mantenga seco, que se lleve el brazo en cabestrillo para evitar los movimientos bruscos que nos puedan alterar la fractura y que el niño mueva los dedos con frecuencia para evitar el edema. 

 

Al mes de la fractura se retirará el yeso y las agujas si procede. El niño podrá empezar a mover el brazo con el juego, no se autorizará el deporte pero si que será recomendable la piscina. No se aconseja la rehabilitación de entrada. 

 

Es habitual que se tarden unos meses en recuperar la flexión y la extensión completa, el propio callo de fractura (el magma que hace que el hueso se pegue) puede dar lugar a un tope óseo que nos dificulte la flexo-extensión. Con el remodelado y el crecimiento del niño esto se irá corrigiendo. 

 

 

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